En España, miles de personas afrontan cada año la pérdida de un ser querido por suicidio. En 2025 se registraron 3.808 fallecimientos por esta causa, según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística.

Detrás de cada una de estas muertes hay familias, parejas, amistades y personas cercanas que también tienen que afrontar una pérdida que, en muchas ocasiones, puede venir acompañada de preguntas, sentimientos de culpa, incomprensión, estigma o dificultad para hablar de lo sucedido.
La evidencia científica señala que el duelo por suicidio puede presentar necesidades específicas y que contar con apoyo y espacios de acompañamiento puede ser especialmente relevante durante este proceso.
El propio Ministerio de Sanidad contempla la postvención —el apoyo al entorno de una persona fallecida por suicidio— como una línea de actuación dentro del Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027.
Por eso nace este grupo: para ofrecer un espacio seguro y respetuoso en el que las personas que han perdido a alguien por suicidio puedan compartir su experiencia, sentirse acompañadas y avanzar en la elaboración de su duelo, cada una a su propio ritmo.
Un espacio para hablar cuando se necesite hablar, escuchar cuando sea necesario escuchar y, sobre todo, para no tener que atravesar este proceso en soledad.
El grupo añade algo que la terapia individual no siempre puede proporcionar: la experiencia de compartir el proceso con otras personas que han vivido una pérdida similar.
Principales ventajas del grupo.
- Sentirse comprendido. Encontrarse con personas que han pasado por una experiencia semejante puede reducir la sensación de incomprensión o aislamiento.
- Disminuir la sensación de soledad. El duelo puede hacer que la persona se sienta diferente de su entorno. El grupo permite comprobar que otras personas también atraviesan dificultades, dudas y emociones complejas.
- Validación emocional. Escuchar diferentes formas de vivir el duelo ayuda a normalizar que no existe una única manera de reaccionar ante una pérdida.
- Compartir estrategias de afrontamiento. Los participantes pueden descubrir recursos que otras personas han utilizado para afrontar momentos difíciles, fechas significativas, cambios familiares o determinadas emociones.
- Reducir el estigma. Poder hablar de la pérdida en un espacio seguro y profesional facilita abordar aspectos que quizá resultan difíciles de compartir con familiares o amistades.
- Favorecer el sentimiento de pertenencia. El grupo puede convertirse en un espacio donde la persona se siente escuchada, aceptada y acompañada.
- Aprender también a través de los demás. En terapia grupal no solo se recibe la intervención del profesional; observar cómo otras personas expresan, afrontan o elaboran determinadas experiencias puede generar aprendizaje y nuevas perspectivas.
- Recuperar vínculos y confianza. Después de una experiencia traumática o de una pérdida especialmente difícil, relacionarse con otras personas en un contexto seguro puede contribuir progresivamente a recuperar la confianza interpersonal.
- Mayor accesibilidad. Desde el punto de vista asistencial, la terapia grupal permite ofrecer acompañamiento profesional a varias personas simultáneamente y puede facilitar el acceso a intervención psicológica especializada.
Si estás interesado o existe alguien en tu entorno que pueda beneficiarse ponte en contacto con nosotros a través de asociacionredanclas@gmail.com